¿QUÉ SON LAS VARICES?

Las varices son dilataciones permanentes de las venas, perdiendo éstas su capacidad de transportar la sangre en sentido centrípeto (de superficie interior de la pierna) y ascendente (hacia el corazón). Es lo que se conoce como insuficiencia venosa.

Las causas son varias, pero siempre se produce una alteración del sistema valvular (unas compuertas que regulan la circulación sanguínea venosa) que se hacen incompetentes provocando cambios en la dirección del flujo sanguíneo y, dan lugar a sobrecargas de presión en las venas afectadas ocasionando las dilataciones venosas o, varices.

 

¿POR QUÉ SE PRODUCEN LAS VARICES?

Como se menciona anteriormente, las causas pueden ser varias. Habitualmente existe una predisposición genética a padecer varices y, sobre esta predisposición, actúan una serie de factores predisponentes, como son:

  •   La herencia
  •   La obesidad
  •   Los embarazos
  •   Trabajos que impliquen estar muchas horas de pie o sentado/a
  •   La edad, etc.

En otras ocasiones, las varices son consecuencia de la existencia previa de un obstáculo en el sistema venoso profundo (formación de un trombo), utilizando el organismo las venas superficiales como vía alternativa de circulación. Esto provoca una sobrecarga en dichas venas superficiales que dan lugar a las varices.

 

¿QUÉ PROBLEMAS PRODUCEN LAS VARICES?

            Dependiendo qué venas se vean afectadas puede haber distinta sintomatología.

Por lo general, la insuficiencia venosa provoca síntomas de pesadez, dolor, edemas (hinchazón de las piernas), calambres musculares en la pantorrilla, alteraciones en la pigmentación de la piel, o dilataciones de “venitas” superficiales que ocasionan un problema estético. En otras ocasiones más graves pueden provocar tromboflebitis y aparición de úlceras venosas.

 

TRATAMIENTO DE LAS VARICES

            En la actualidad, existen dos tipos fundamentales de tratamientos para las varices.

  1.        Tratamiento Quirúrgico: Reservado a varices que afectan a grandes troncos venosos.
  2.        Tratamiento Esclerosante: Es lo que se conoce como “pinchar las varices”. Dicho tratamiento consiste en la introducción, en el trayecto venoso afectado, de una sustancia química (esclerosante) que provoca el cierre de la variz afectada.

Actualmente, la esclerosis con espuma permite tratar con éxito todo tipo de varices, sustituyendo en muchos casos a la cirugía tradicional. Es un tratamiento eficaz, cómodo para el paciente pues, éste puede realizar su vida diaria con normalidad después del tratamiento. Además es un tratamiento seguro, con pocas complicaciones, siempre y cuando se realice correctamente. Esta técnica es, sin lugar a duda, el tratamiento ideal para las varicosidades estéticas (las conocidas por arañas vasculares) que suelen padecer muchas personas, pero sobre todo mujeres.

El tratamiento de las varices con láser, no ha dado los resultados que se pretendían, ya que no permite tratar el problema varicoso en su conjunto. Se limita, sólo a pequeñas “venitas” superficiales, no pudiendo tratarse con esta técnica varices más gruesas que suelen ser el origen o la causa, de dichas varicosidades. Por lo tanto, podría utilizarse como una técnica complementaria a la Esclerosis, pero en ningún caso, sustituta de ésta.

Por último, todo tratamiento de varices se debe complementar con una serie de medidas higiénico-dietéticas por parte del paciente. Éstas son:

  •   Prevenir obesidad
  •   Prevenir estreñimiento
  •   Evitar el uso conjunto de anticonceptivos orales y tabaco
  •   Uso de medias de compresión elástica (si se ha de permanecer mucho tiempo de pie o sentado en los trabajos)
  •   Realización de masajes en las piernas en sentido ascendente. Es decir, de tobillo a ingle
  •   Realización de ejercicios que provoquen la contracción de los músculos de la pantorrilla, como por ejemplo, dar pequeños saltos sobre la punta de los pies, flexión anterior del pie apoyando el talón…
  •   Toma de fármacos venotónicos, especialmente en primavera y verano.

 

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA ESCLEROSIS

  ¿Es definitivo el tratamiento?

Como decíamos, la esclerosis consiste en el cierre, mediante la introducción de una sustancia química, de una variz afectada. Pero dicha variz, se ha producido por la acción de una serie de factores desencadenantes, que van a seguir afectando al sistema venoso y pudiendo provocar la dilatación varicosa de otras venas o, incluso de las ya esclerosadas. Por tanto, no es un tratamiento definitivo.

  ¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?

Es muy difícil precisarlo. Depende de las circunstancias de vida o las causas de una persona, en cada caso. Aun así, las varices van surgiendo de manera progresiva, por lo tanto se recomienda que una vez terminado el tratamiento se realice una revisión al año o cada dos años. De esta manera, se pueden tratar las varices nuevas que vayan surgiendo, manteniendo de esta manera el resultado.

  ¿Cuántas sesiones se necesitan?

Depende del tipo de varices, la cantidad y la respuesta al tratamiento, siendo muy difícil precisarlo. Pero, por lo general se dan varias sesiones, con una frecuencia semanal o quincenal, dependiendo el caso.

  ¿Hay que usar medias elásticas?

Siempre que se esclerosa es necesaria una compresión en la zona tratada. Podrán utilizarse medias elásticas o compresión local en el punto de esclerosis.

  ¿Puedo hacer una vida normal tras el tratamiento?

La ventaja de la esclerosis es que permite la realización de una vida totalmente normal pues, no suele provocar excesivos problemas. Puede que, alguna ligera molestia, escozor, picor, hematomas… pero nada que impida una vida normal. Sólo en épocas próximas al verano, se debe tener cierta precaución con la exposición al sol para evitar posibles pigmentaciones.

 

Lo que sí se debe evitar es la realización de ejercicios extremos hasta 48 horas después del tratamiento.